jueves, 8 de mayo de 2014

Tamara Falcó "Es erróneo creer que Dios no quiere a los ricos"

Entrevista a Tamara Falcó

Por Koldo Domínguez en elcorreodigital, 01/04/2014

En verano de 2011 entró en una librería y se topó con la Biblia didáctica. La compró, comenzó a leerla y tres años después es otra mujer. A sus 32 años, se ha convertido y nota que el «Señor crece día a día en su interior». Habla pausado y entrecierra los ojos cuando habla de Él. Siempre sonriente, no esperen en esta entrevista muchos ‘o seas’ y golpes de melena ‘made in’ barrio de Salamanca. Ésta es la nueva Tamara Falcó.
– ¿Es usted feliz?
– Estoy en camino, en proceso de salvación. Necesito tiempo de paz y de oración. La plenitud la alcanzaré cuando llegue al cielo.
– ¿Reza a diario?
– Voy a misa diaria. Ayer (por el jueves) no pude ir y estoy disgustada. Pero he visto en el programa de las jornadas que hoy hay una Adoración. Mira, divina providencia.
– ¿Le molesta que haya gente que no se crea su conversión?
– Intento no vivir de cara a las otras personas. Sé que es difícil pero dentro de mis preocupaciones no es una de las principales.
 – Pero arrastra un pasado de fama, glamour, revistas del corazón...
– No son cosas opuestas. Todo el que se bautiza es hijo de Dios y hay dos tipos de pobreza: la material y la espiritual. Yo no tenía pobreza material pero sí espiritual. Es erróneo pensar que Dios no quiere a la gente rica. Puedes ser muy pobre y estar todo el día empeñado en conseguir riquezas o puedes ser muy rico y no darle importancia. Lo esencial es ver dónde está puesto tu corazón.
– ¿Qué tenía de malo su modo de vida anterior?
– La ausencia de Dios. Jesús resume todo en dos mandamientos: ‘Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo’. Creo que es imposible amar al prójimo si no amas a Dios primero. Sin esos dos cimientos, mi vida se basaba en buscar superarme en el trabajo, ganar más dinero, tener cosas materiales, los novios más estupendos...
– Y no era feliz.
– El Señor me dejó que yo tuviera todas esas cosas y que descubriera el vacío. Lo tenía todo y a la vez era infeliz y estaba insatisfecha. El mundo no te puede ofrecer lo que Dios te da. Pero Él nos ha puesto en el mundo y somos seres materiales, así que una cosa no quita la otra.
 – Lo suyo sí que fue una caída del caballo, como San Pablo. ¿Le dieron miedo esas nuevas sensaciones?
– Todo lo contrario. En el momento en el que empiezo a leer la Biblia me encuentro mejor. Estaba sedienta y alguien me dio agua. Fui al retiro del padre Ghislain, él me impuso las manos y me dejó muy claro que el diablo existe y que la única forma que tenía de cerrarle las puertas era a través de la confesión. Y me pasé todo el fin de semana en el confesionario.
– ¿Tenía mucho que confesar?
– Sí, mucho. Ahí empezó todo, las misas, la catequesis con los Kikos...
– Si Dios no hubiera aparecido en su vida, ¿cómo estaría ahora?
 – Viviendo una vida mediocre. ¿Has visto la película ‘Matrix’? Pues eso, estaría conectada a ‘Matrix’ con pequeñas situaciones de felicidad pero sin saber cuál es el camino.
– ¿A qué ha renunciado desde su conversión?
– A nada. He ganado en todos los aspectos. Sí he renunciado a echarme toda la carga encima. Me gusta saber que hay un padre que cuida de mí, que me está esperando, que me escucha y tiene paciencia. Mi único miedo es no poder seguirle, ser la semilla que cae en tierra mala.
 – ¿Sale menos, viste diferente?
 – No necesariamente. Te van dando gracias especiales. Por ejemplo, en el tema de la castidad. Cuando empecé la conversión tenía un novio. Me fui a confesar y el sacerdote me dijo que si había intención de matrimonio no pasaba nada, que estuviera tranquila. Sin embargo, el Espíritu Santo sabía que yo no estaba lista para dejarle. Poco tiempo después a él le salió un trabajo en Milán y nos distanciamos poco a poco, pero de una forma natural, nada traumática.
- ¿Está a favor de la castidad?
- Claro. Evidentemente es mucho más agradable la vida compartida. Yo tendía a entregarme totalmente a la persona con la que estaba. Así que si llego a tener novio no habría podido vivir este despertar espiritual y haberme enamorado de Jesús. No le habría podido prestar atención ni a la oración ni a las cosas que ten­go que hacer para crecer.
- Así que renuncia a las relaciones esporádicas.
– Mi director espiritual me dice que hay tres dimensiones del amor. El eros, que es la primera, es la atracción física que sientes y es muy importante, pero bueno, están las otras dos... No quiero decir que esté cerrada en banda, para nada, creo que Dios te pone en el corazón a la persona correcta.
– Es una postura un tanto...
– Pero porque sé lo que estoy buscando. Es muy importante saber lo que es pecado y lo que no. Que yo salga una noche a bailar y pasármelo bien con mis amigas... eso no es pecado. Que me entregue físicamente a un hombre sí lo es.
 – ¿Es más del Papa o deRouco?
– De los dos. Son la misma Iglesia.
– ¿De verdad?
– Hay muchas espiritualidades dentro de la Iglesia. He tenido oportunidad de conocer a gente del Opus Dei, del Camino, a Legionarios, Carismáticos... Dentro de la Iglesia hay sitio para todos.
 – ¿Y cuál es el suyo?
– Voy un poco por libre.
– ¿Por qué la juventud actual se ha alejado de la Iglesia?
– Porque hay una tremenda mentira que dice que seguir a Jesús no es divertido. Como si creer te quitara la libertad, y no es así. Jesús era una persona divertida, fue el primero que convirtió el agua en vino.
 – ¿Qué opina del aborto?
 – Amigas mías han abortado. Y todas han roto con sus parejas. Tienen tremendas complicaciones para tener relaciones. Eso lo he visto yo. Las mujeres cuando abortan lo hacen por miedo: no lo voy a poder mantener, qué va a ser de él. Piensan que es la mejor solución y en realidad es un alma y el Señor se hará cargo.
– ¿De los anticonceptivos?
– La Iglesia no los permite porque lo ideal es la castidad. En casi todas las parroquias hay centros de planificación familiar que te enseñan qué métodos naturales puedes usar para controlar la natalidad.
 – ¿Y del sacerdocio femenino?
– Es que no hay ninguna necesidad. Cuando piensas en seguir a Jesús, recibes ataques del demonio y los sacerdotes sufren esos ataques muchísimo. Y honestamente, si fuera monja estaría encantada de no tener que sufrir eso (risas). Un amigo de mi padre criticaba un día a la Iglesia diciendo ‘la Iglesia es supermachista, la monjas no pueden celebrar misa’. Y yo le contesté ‘¡pero qué dices, pero si va a ser la Virgen la que va a venir a pisotear la cabeza de Satanás!’.
El perdón de Dios
- Los jóvenes opinan que la misa es aburrida. ¿Cómo la haría más atractiva?
- ¿Se refiere a canciones y eso? Las misas de los Carismáticos están llenas de canciones. Su forma de adorar es la música. Pero también hay que tener en cuenta que existe el diablo y que va a intentar hacer todo lo posible para distraerte de la misa, para que te duermas...
- ¿Es de las que pone la otra mejilla?
– Lo intento, y me ha funcionado fenomenal. Es que todo lo que pone en los Evangelios es verdad. He ganado una cantidad de amigos. La gente responde fenomenal al bien.
– ¿De qué se arrepiente de lo hecho antes de su conversión?
– De muchísimas cosas. Una de las cosas que no entendía era cómo Dios iba poder perdonarme todo lo que había hecho antes.
– Tenía mucho acumulado.
– Muchísimo, muchísimo... Pero oye, no te rías del mal ajeno (seria).
– ¿Cuál fue el peor pecado que había cometido?
– No te lo voy a contar porque no eres sacerdote.
 – Pero ya está perdonada...
 – No insista (más seria aún).
– ¿Ha sido su familia un ejemplo de catolicismo para usted?
– Mi abuela materna sí. Ella es tremendamente católica. Vino a vivir con nosotros y gracias a sus oraciones creo que ha sucedido mi conversión.
– Ha vivido el divorcio de sus padres, sus hermanos tienen pareja sin casarse... ¿Cómo lleva todo eso?
 – Al principio lo llevaba con normalidad y ahora lo llevo con esperanza. Todos tenemos cruces en nuestra vida.
– ¿Y ellos cómo lo llevan?
– Ellos me preguntan y yo les contesto. Con Julio he rezado, Ana me trajo un rosario precioso de la catedral de Sal de Colombia y Chábeli bautizó a su niña y estuvimos todos. Veo pequeños cambios. Poquito a poco. Rezo por ellos.
 – ¿Qué opina de los que piden que la Iglesia debería vender todas sus posesiones para dedicarse a ayudar al prójimo?

– Es verdad que el amor al prójimo se define, entre otras cosas, por la caridad. Pero el Papa lo dijo muy bien: la Iglesia no es una ONG. Estamos ahí para honrar a Dios como Iglesia. No veo mejor uso para el oro que para hacer un cáliz.

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